Introducción
La primera misión suele vivirse con mucha intensidad.
Todo es nuevo:
- el contexto
- el equipo
- la forma de trabajar
Y también las expectativas.
En mi caso, llegué con ganas, con formación…
y con la sensación de que estaba preparada.
Pero entendí algo bastante rápido:
👉 no era tanto lo que sabía hacer…
👉 sino lo que aún no sabía gestionar.
Mi primera misión (y lo que me dejó)
Mi primera misión fue en Guatemala, el país de la eterna primavera, cuando tenía solo 26 años, una joven llena de sueños, expectativas y un idealismo addmirable…
Y aunque en ese momento no lo sabía, marcó un antes y un después.
No solo por el trabajo.
👉 Sino por las personas.
A día de hoy sigo en contacto con parte del equipo local.
Porque dejaron de ser solo compañeros.
👉 Se convirtieron en una especie de familia.
Y eso no se olvida.
La mochila que empezó todo
Hay algo más que me acompaña desde entonces.
Mi mochila azul.
La misma con la que me fui por primera vez…
y con la que he seguido moviéndome después.
En su momento llevaba lo básico:
ropa, material, lo necesario para el día a día.
Pero cuando volvía:
👉 venía cargada de algo muy distinto.
- aprendizajes técnicos
- experiencias personales
- momentos intensos (algunos muy duros, otros muy bonitos)
Y, sobre todo:
👉 inspiración para seguir.
Por eso, años después, decidí que este proyecto llevara su nombre.
Porque no es solo una mochila.
👉 Es todo lo que me ha permitido construir como enfermera cooperante.
Lo que crees que va a pasar
Antes de ir, te imaginas:
- que vas a ayudar mucho
- que vas a aplicar todo lo aprendido
- que vas a adaptarte rápido
Y en parte ocurre.
Pero no como esperabas.
Lo que realmente pasa
Te encuentras con:
- decisiones que no dependen de ti
- ritmos distintos
- situaciones que no encajan con lo que has aprendido
👉 Y ahí aparece la incomodidad.
No porque no sepas…
sino porque no controlas.
El mayor reto (y no es técnico)
No es hacer una cura.
No es aplicar un protocolo.
👉 Es gestionar lo que sientes cuando las cosas no son como esperabas.
- frustración
- duda
- inseguridad
Y esto no siempre se habla.
Lo que sí ocurre (y es importante)
Poco a poco:
- te adaptas
- empiezas a entender el contexto
- dejas de querer controlar todo
👉 Y empiezas a trabajar de otra forma
Más ajustada.
Más realista.
Más útil.
Lo que no ves al principio
La primera misión no solo te enfrenta a un contexto nuevo.
👉 Te enfrenta a ti.
A cómo reaccionas cuando:
- no tienes respuestas
- no puedes hacer lo que harías en tu país
- tienes que decidir con información limitada
Pero también ocurre algo importante:
👉 descubres que eres capaz de sostener más de lo que pensabas
Y eso se queda contigo.
🧭 Para cerrar
“La primera misión no te enseña lo que sabes hacer, te muestra lo que aún no sabes gestionar.”
💬 Y ahora te toca a ti
Si estás pensando en tu primera misión:
👉 ¿qué es lo que más te genera incertidumbre?
Si quieres compartir tu experiencia o reflexión:
👉 puedes escribirme directamente o hacerlo a través del formulario de contacto
📩 info@lamochilacooperante.com
👉 lamochilacooperante.com/contacto
Porque muchas veces, lo que más ayuda…
👉 es saber que no eres la única persona que se lo plantea
🧩 Recurso práctico LMC (micro)
Antes de tu primera misión, puede ayudarte hacerte estas preguntas:
- ¿Qué espero encontrarme realmente?
- ¿Cómo reacciono cuando no controlo una situación?
- ¿Estoy preparada para adaptarme más que para intervenir?
👉 A veces, empezar por aquí ya marca la diferencia.
Recursos de La Mochila Cooperante
En La Mochila Cooperante comparto experiencias, herramientas y reflexiones reales sobre cooperación internacional sanitaria.